Prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento.
Tu protección me abrumó
y ahora la echo de menos.
La tierra prometida
se convirtió en plastilina
y sin ti yo me derretía
como una cera en las manos.
Mis oídos se cerraron a tus versos
y ya ni eran necias tus palabras
ni mis oídos sordos.
De tu agua no beberé,
ni diré más que jamás lo haré,
Pero este final era predecible y
tu estela se fue y desapareció como
un cometa en busca de Orión.
Esto huir lo llamabas pero
ha sido un adiós consentido
por tí y necesario para mí.
Por eso me iré, me iré.





