miércoles, 28 de marzo de 2007

Estrella


Prefiero el trapecio

para verlas venir en movimiento.

Tu protección me abrumó

y ahora la echo de menos.

La tierra prometida

se convirtió en plastilina

y sin ti yo me derretía

como una cera en las manos.

Mis oídos se cerraron a tus versos

y ya ni eran necias tus palabras

ni mis oídos sordos.

De tu agua no beberé,

ni diré más que jamás lo haré,

Pero este final era predecible y

tu estela se fue y desapareció como

un cometa en busca de Orión.

Esto huir lo llamabas pero

ha sido un adiós consentido

por tí y necesario para mí.


Por eso me iré, me iré.

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